El polvo fino que deja una obra no se va con una limpieza convencional. Penetra en juntas, rejillas y superficies porosas, y reaparece días después. Por eso la limpieza de fin de obra es un servicio especializado.
Qué incluye un buen servicio de fin de obra:
Retirada de polvo fino y escombro residual. Limpieza profunda de suelos, cristales, sanitarios, carpintería, electrodomésticos exteriores e interiores básicos. Desinfección final con productos certificados.
El proceso típico ocupa entre 4 y 12 horas según los metros cuadrados, y deja el espacio listo para entrar a vivir sin reparos.
Por qué no hacerlo por tu cuenta:
Sin los productos adecuados, el polvo de obra se redistribuye. Una limpieza superficial puede generar problemas respiratorios y dañar superficies. La inversión en un servicio profesional siempre merece la pena.